Voluntariamente

Uno de los fragmentos de Carta Sobre la Tolerancia de John Locke que traigo a colación, es uno de los que me dio por analizar el día de hoy, claro adaptándolo a estos tiempos: “Ningún hombre se encuentra por naturaleza ligado a ninguna Iglesia o secta particular, sino que cada uno se une voluntariamente a la sociedad en la cual cree que ha encontrado la profesión y el culto que es verdaderamente aceptable a Dios…Una Iglesia es, pues, una sociedad de miembros unidos voluntariamente para este fin”

Esa libertad de decidir a qué Iglesia pertenecer o a qué culto o no pertenecer a ninguno lo tenemos en nuestras manos hoy en día, la capacidad de elegir si creer o no y de qué forma hacerlo es parte de la vida que conocemos, católicos que se convierten a evangélicos o a Testigos de Jehová, gente que cambia de religión por creer que se había equivocado o algunos que simplemente decidieron no creer por no tener ninguna prueba de la existencia de algún ser superior, es la ventaja que nos da el mundo en materia religiosa.

Ya nadie nos va a perseguir ni a torturar, no nos van a condenar a la hoguera ni a la horca por no creer en un tipo de religión, está ahora en nuestras manos decidir que hacer.

Aunque estoy clara que muchas veces las creencias religiosas se heredan de generación en generación, y que muchas veces los padres quieren que sus hijos estén ligados profundamente con su fe, también se que podemos escoger, yo lo hice.

Viví en un lugar pequeño durante gran parte de mi niñez y mi adolescencia conocí de cerca varias religiones que hacían vida en mi comunidad y pude investigar y comparar, durante mi vida ya fuera de casa también tuve experiencias con otras religiones y pude analizar y reflexionar sobre la que yo profesaba. Le encontré defectos que repruebo y critico y virtudes que halago y aplaudo, como todo en este mundo mi religión que al final decidí mantener tampoco es perfecta, yo tuve la oportunidad que otros pueden tener, la de decidir que religión se acerca más a lo que quieren profesar o simplemente convertirse en alguien que no cree en Dios.

Se que hay personas que opinan que las religiones adoctrinan pero creo que en esta época lo logran en aquellos que se dejan vencer por la ignorancia, no necesariamente profesar una religión es un síntoma de adoctrinamiento para mi es una ayuda espiritual, es paz, serenidad y amor. Creo que somos en estos momentos suficientemente inteligentes para escoger y elegir lo que queremos, por ende asumo la posición de Locke, que el creer en algo más allá de nosotros es un acto completamente voluntario.

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