El Candidato Sincero

El Candidato Sincero

Por: Luis Britto García

Muy temprano nos vamos hasta la casa del Candidato Sincero, para seguirlo durante un día de campaña. Lo encontramos enfundándose en su exquisito traje de Savile Row, calzándose sus zapatos de Gucci y anudándose su corbata Pierre Cardin, para subir hasta los altos de El Limón a pedir los votos del proletariado.

-Yo me visto así todos los días cuando voy a Fedecámaras-nos explica -y no veo por qué me voy a disfrazar de guayabera o de safari para hacer creer a los marginales que soy uno de ellos- concluye el Candidato Sincero, acicalándose con unas gotas de Balafré de Lancome.

-Les prometo el aumento de los precios, el alza de la burocracia y el crecimiento del desempleo -grita el Candidato Sincero a la turba de curiosos desde el techo de su LTD-. Comprometo mi palabra de honor en el sentido de que durante mi gestión habrá más huecos, más cortes de luz yagua, más zonas marginales, más miseria y más hambre.

Inquietos, interrogamos con la mirada al Candidato Sincero.

-Es un recurso de buena ley -nos explica-. Todo el mundo sabe que los candidatos hacemos todo lo contrario de lo que prometemos. Ofreciéndoles lo peor, les doy esperanzas de que mejorarán de situación.

Un asomado pregunta al Candidato Sincero si dedicará todos sus esfuerzos a las clases trabajadores.

-No faltaba más -vocifera el Candidato Sincero-. Después de lo que han invertido en mi campaña las asociaciones patronales, que viniera a darles la espalda por pura demagogia.

.Una verdadera poblada de curiosos se ha reunido para contemplar, al insólito Candidato, quien valiéndose del altoparlante se vanagloria de su ausentismo mientras estuvo de Diputado, de su participación en el escándalo de la chatarra, de sus vinculaciones con el asunto de las fragatas, de su tejemaneje en la venta del Tamanaco, de sus vinculaciones con el Concejo Municipal de Petare y de su papel preponderante en el fracaso de casi todo, incluida la Reforma Agraria. Algunos de los asistentes, que seguramente no oyen bien el altoparlante, comienzan a aplaudir.

-Desde luego -nos explica el candidato-, han asumido que soy de alguno de los partidos que tienen veinte años mandando, y quieren más. Hay electores así.

Escandalizadas, llenas de asombro, delegaciones de los marginales piden conversar con el extraño Candidato, quien accede gustoso.

-Aprovechen mientras estoy de campaña -les advierte-, porque en cuanto esté en el poder, les echaré la policía encima.

En el entusiasmo, varios de los habitantes le piden que pase a sus casas y que pruebe la típica guarapita del barrio.

-¡Qué porquería! -comenta el Candidato-. No se compara en absoluto con el Moet et Chandon que mis secretarios meten de contrabando.

-Sin embargo, magnánimo, accede a recomendarle a la damnificada que lo recibe las mejores cosechas de Francia, así como el decorador que ha arreglado su quinta. Luego comenta complacido:

-Si usted viera cómo disimula lo nuevo rico.

-Pero desde luego, usted no lo verá, porque si se llegara a aparecer por mi lujosa mansión, le echaría los perros.

El Candidato Sincero rechaza el plato de pabellón que está empeñado en darle a probar un parejero.

-La Cicogna y el Don Sancho me tienen mal acostumbrado -aclara, afable-. Yo comía esas pesadeces antes de ser Diputado.

El infaltable estudiante sin cupo le pregunta qué piensa hacer para evitar la fuga de divisas e impulsar la cultura.

-No sea idiota -responde el Candidato, terminante-. ¿Usted cree que si yo de verdad supiera de cultura o de economía andaría haciendo este papel de payaso?

Para escapar de la turba de curiosos, que no caben en sí de su asombro, el Candidato Sincero desciende el cerro vociferando por los altoparlantes el verdadero monto de su cuenta bancaria en Suiza y la forma en que piensa vender su voto en el Congreso. La sorpresa es tan paralizante, que lo dejan escapar vivo.

Sudoroso y jadeante, el Candidato Sincero se desploma en el asiento de su nave, donde su bella secretaria lo abruma a besos y a mimos.

-Sáqueme una foto así -ordena el sorprendente político-. Todo el mundo sabe que mi esposa es una vieja pazguata y que no me divorcio para evitar la partición de bienes.

Un beso apasionado le impide terminar el razonamiento. Para cerrar, el Candidato Sincero reitera su desafío a todos los demás candidatos para un debate público dopados con el suero de la verdad.

La receptividad para este reto ha sido muy escasa, nos confiesa. El Candidato Sincero saluda por la ventanilla, ofreciendo más corrupción y desigualdad de riquezas. Numerosos activistas de las más diversas toldas lo aplauden desenfrenadamente, acaso confundiéndolo con sus propios candidatos.

Extraído del Libro
Hacedores de Sonrisas, Otrova Gomas.

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5 comentarios en “El Candidato Sincero

  1. ¿Sabes qué?.
    Me he leido todo el resumen historico de tus post precedentes y solo se me ha venido un recuerdo muy especial.
    Y es aquel en donde muchos de los diputados de la Causa R (y que ahora son ministros) del desaparecido Congreso bicameral sacaron una pancarta en la presentación de memoria y cuenta del Gocho donde le preguntaban donde estaban los 7 millones de dolares que le regaló a Violeta de Chamorro y que salieron de la partida secreta.
    Me ha dado por pensar que nunca veré algo igual.
    Me recuerdo de mis profesores de bachillerato (Juan XXIII de Fe y Alegria del Barrio La Pastora) cuando hablaban de comunismo (¿eh… qué tal?) y de la pleistesia que se le daba a CAP, a Lusinchi y al resto de funcionarios de sus gobiernos…
    Posteriormente… de los chamos del C.E. del Poli, como machacaban la misma vaina y aún no los veo por los barrios del nor-oeste de Barquisimeto (chama… aquí hay ranchos que jode, solo que no se ven porque todo aquí es PLANO)
    Coño… verga… no joda… no sé… pero creo que seguimos “pior” que antes.

    Saludos.

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  2. Lo mas triste es que el autor de este texto, Luis Britto García, es mas chavista que el mismo Chávez, como si nuestro presidentente anduviera de liqui liqui y alpargatas, no le gustaran los relojes carísimos, la ropa de diseño, las corbatas de mas de 150 dolares c/u y las buenas colonias, según Chavez es tan malo ser rico, que el lo practica solamente para saber que tan malo es.

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