¿Por qué soy venezolana?

¡Que pregunta esta de por qué soy venezolana! Es difícil contestarla. Por lo menos para mí así lo es. Pero soy venezolana hija de padres venezolanos que a su vez son hijos de canarios y portugueses.

Si, soy venezolana porque tengo fe a pesar del pasado y el presente. Porque sé, pienso y tengo el pleno convencimiento de que algún día construiremos algo mejor como lo pretendieron forjar aquellos que protagonizaron la República de 1830.

Soy venezolana porque participo, porque digo lo que pienso y nada ni nadie me va a quitar ese derecho. Soy venezolana porque haré lo que tenga que hacer para defender lo que he sido y seré, y porque mi bandera es de siete estrellas y no la que se le ocurra a un gendarme de turno, de esos que ya conocemos y hemos tenido muchos. Soy venezolana porque no habrá imposición alguna que me impida no serlo.

Soy venezolana porque siento la poesía de José Antonio Ramos Sucre, su sufrimiento y fatal final tras vivir en la realidad gomecista que “castigó cruelmente (sus) sentidos”. Soy venezolana porque uno de mis héroes favoritos es el tío abuelo de este poeta, Antonio José de Sucre; y porque siento un gran alivio cuando reviso mí historia y constato que nos separamos de Colombia y el país decidió su destino así sea tropezando y tropezando, y por tanto, no habrá Gendarme alguno que en su idiolecto delirante pueda arrancarle la condición de héroe a José Antonio Páez.

Soy venezolana porque deliro por el aroma del café y camino por el centro día a día reflexionando y tratando de entender este presente absurdo y desquiciado por el que transitamos. Soy venezolana porque no lo acepto, no me acostumbro ni “me da la gana” aceptar calladamente lo que me quieran imponer.

Soy venezolana porque mi pareja es un exiliado más de la tragedia histórica que desgarra hoy al país. Lo asumo y lo sufro. También soy venezolana porque he padecido la violencia como cotidianidad nacional y como venezolana ya hasta puedo decir que es lo único institucional y eficiente que nos va quedando en pie.

Y es que ser venezolano es incertidumbre y angustia con gracia y hasta comicidad trágica como los análisis de Laureano Márquez y las caricaturas de Zapata, Weil y Rayma a las que incluyo una de Fermín Toro que vi recientemente en el periódico Tal Cual, refiriéndose al militarismo de la época y que todavía no nos hemos quitado de encima. Recuerdo que mí abuela me contaba con cierta gracia que sus hermanos salían corriendo de la casa para esconderse por los montes de Santa Lucía, casi a diario, para no ser llevados por los “chácharos”. Angustias para la Venezuela de mis abuelos con el General Juan Vicente Gómez; la de mis padres con el General Marcos Pérez Jiménez y ahora la nuestra con un Teniente Coronel.

Pero es que también soy venezolana por haber recibido al menos una vez, días previos al Carnaval, el sopetón de una bomba de agua muy bien preparada, que ya ni es de agua sino de cualquier cosa que sirva para fregar a otro venezolano o misiú que por cosas de la vida pase por dicho lugar guiado por el infortunio o la mala suerte criolla.

Soy venezolana porque me levanto día a día cuestionando, reflexionando y buscando el camino. El qué debemos hacer, pero sin llegar a una respuesta. Soy venezolana porque por mis venas no corre otra cosa que la sangre de aquellos intelectuales, campesinos, educadores, estadistas, obreros, mujeres, hombres, todos juntos y demócratas que con errores unas veces y aciertos otras tantas emprendieron sus luchas en contra de la ignorancia y la barbarie que también forma parte de lo que somos.

Soy venezolana porque no espero que nadie resuelva. Estudio y trabajo, cree una empresa que da trabajo a otros y que con grandes esfuerzos ayuda y fomenta la educación para romper mínimamente el círculo de miseria intelectual que no nos deja desarrollar el potencial que tenemos; porque sí podemos ser lo que queramos ser.

Soy venezolana porque creo en mí y en otros. Porque no me pesa el pasado, trato de conocerlo para entederme y entendernos. Soy venezolana porque no puedo no serlo y porque no quiero ser presa del dolor, el pesimismo ni la determinación trágica devenida de la historia que siempre nos lleva hacia la fuga, el desánimo y el paroxismo. Soy venezolana porque me siento parte y culpable de lo que somos y lo que nos pasa en el presente, y me siento igualmente responsable por lo que seremos y nos pase en el futuro.

Soy venezolana porque camino por las calles de Caracas y me sonríen y en los alrededores de mí oficina nos saludamos todos. Porque a pesar de no ser amigos, sólo el habernos visto por años invita a un afecto que no se ve en otros pueblos.

El vigilante del edificio en el que trabajo, sin resquemores de clases, sin diferencias y sin complejos nos sonríe y todos los días nos ofrece frases y saludos y la contestación es –gracias señor Julián, que tenga usted un buen día- Y así son todas las mañanas de todos los días. Lo propio sucede con el barrendero de mi calle, saluda a todos los vecinos con su sonrisa, hace saber que padece de una hernia discal, y a pesar de tener que ir al trabajo la mayoría de los vecinos nos detenemos por un momento para saber de su salud y de cómo ha de hacer para resolver su dolencia, lo que siempre va acompañado de un cuídese y de una asesoría de los médicos, abogados, maestros y demás profesionales que vivimos en la zona como una forma de agradecerle el trabajo bien hecho. Esto siempre fue así.

¿Cómo no ser venezolana?

Transito y recorro diariamente el Casco Histórico de la ciudad de Caracas; la Catedral que a pesar de los buhoneros y que hay otras estructuras grandiosas, para mí no puede ser más hermosa. Pienso que todavía hay tiempo para recuperarlo y que por allí también caminaron José Antonio Ramos Sucre en medio de sus insomnios, Andrés Eloy Blanco, Miguel Otero Silva y muchos otros. Hasta fantaseo imaginando que por esas calles empedradas Rómulo Gallegos puso también allí sus oídos para escuchar las palpitaciones de su pueblo, que es el mío.

Porque Venezuela es tiempo; un lugar de futuro, un sentir, mucho hacer y un estar sin estar. Toda una paradoja, toda una contradicción. Y cuando digo un estar sin estar es porque mientras estas lejos es cuando más estás en ella. Te sientes escindido y dividido con el cuerpo en cualquier territorio y el alma en su Avila, en sus montes y montañas; en sus cumbres y en sus llanos, en sus desiertos y palmeras. En los cielos azules y vuelos de papagayo, en sus panaderías y restaurantes, en sus “portus” (como bien dice Carolina Jaimes), así como en sus italianos y españoles. En fin, en todas las sonrisas y los chocolates de avellana; los polos margariteños, las gaitas y contradanzas zulianas, los violines merideños y sus Paraduras del Niño; en las Tonadas de Simón y la Pulga y el Piojo de Serenata Guayanesa; en sus arepas y empanadas y en todo lo que en este instante olvido. Cuando regresas sientes el gran alivio que hace fluir un ¡gracias a Dios! que no es más que la expresión del alma reproducida en los labios.

Y es que cuando viajo no han pasado siete días cuando ya mí cuerpo se incomoda y me exige el aroma, el color y el calor que nos identifica y hasta se me olvida todo lo equivocados que hemos sido, somos y podemos ser. Lo ordenados y civilizados que son en otros países y que se te confronta ya no es tan importante, para después de un tiempo de haber regresado y ver la basura, el desorden y padecer al Estado finalmente verte obligado a decir algo tan venezolano como cabrujeano: “¡…Hay que querer mucho esta mierda!”

Soy venezolana porque no me avergüenzo de nada de lo que hemos sido, porque soy como Pedro Carlos de Pataruco de Rómulo Gallegos, pero que como este personaje al final de la historia nos vamos a encontrar en medio de tantas melodías europeas, indias y negras y de allí saldrá el ritmo que nos refleje y nos represente. Tenemos una forma de ser, un estilo propio de hablar, caminar, pensar, sentir y hacer. Tenemos grandezas y bajezas y las asumo, pero lo que me hace más venezolana es que no he aprendido aun qué hacer con eso.

Soy venezolana porque he crecido incluso a pesar de la historia. Soy de ese país que refugió a muchos exiliados que venían de dictaduras cruentas en América del Sur y Centro América y encontraron en nosotros afecto sincero y verdadera ayuda. Esos exiliados aquí se toparon con la democracia, con carencias, equivocaciones, y caminándose a tras pies, pero democracia. Eso no me lo pueden quitar los políticos, un militar de quinta, tampoco intelectuales celestinas ni el pasado más remoto, mucho menos este presente desgraciado “por ahora”.

Al llegar a este punto en mí discurrir el que lo lea dirá: ¡pero esta no es venezolana! ¿de dónde pudo concluir que el venezolano participa, reflexiona, piensa en lo ético? ¡No, que va! se dirá. Esto lo escribió cualquier otra de algún lugar cualquiera, de otra nacionalidad. Y tal vez haya razones para así percibirlo porque para muchos ser venezolano es sólo una mentalidad cómoda, abusadora, de viveza, de torpeza, de flojera, de gregarismo, de pasividad, de facilismo, de irracionalidad, de genuflexión y de cuánto hay pa’eso. A esto le confronto un pensamiento de Mariano Picón Salas en su obra Regreso y Promisión que sin duda le agradezco por ilustrativa:

“Frente a una patria abstracta que obedezca al rigor de nuestra razón y se configure con toda coherencia, solemos encontrar otra contradictoria, caótica, sudorosa, donde como en los ríos hinchados de lodos y lianas, habrá que bracear fuerte para no perecer. La cultura, debe esperar el tiempo de todas las sangres que han de conciliarse; necesita hacer el camino del alfabeto entre multitudes todavía irredentas; forjará lentamente contra la violencia y el despotismo –del que no acabó de libertarnos Bolívar- un sistema de valores…”.

Soy venezolana porque serlo es un sentir y un hacer. El hacer de cada uno hace el todo de los venezolanos, porque yo creo en ese camino del alfabeto que descuidamos y que necesitamos para forjar ese sistema de valores en contra de la violencia y el despotismo. Porque estoy dispuesta a “bracear fuerte para no perecer”, y aunque me haya sentido exiliada en ciertos momentos en ejercicio de la ciudadanía y encuentros con el inframundo del Estado, es precisamente este sentimiento lo que ratifica mi venezolanismo. Ser parte de la anarquía, la grosería, la ilegalidad, el “porque me da la gana” el “si, y qué” y luchar por superarlo es lo que me ha formado, me forma y reforma y se circunscribe en Venezuela.

Soy venezolana porque mis sueños, pesadillas y recuerdos se concentran en un mismo y único territorio. Soy venezolana porque me reconozco en el olor a monte y en el cantar de los Cristofue que todavía se sienten y escuchan a pesar de estar en la capital. Por el cafecito de todos los días; por el bendito trompo que nunca aprendí a bailar a pesar del esfuerzo de mis hermanos, por la perinola a la que me hice fanática y estrella y porque no hay palabra más sabrosa pegajosa y particular que ese chévere que nos identifica cuando estamos fuera del país.

Porque no hay fiesta en la que no haya bailado una canción de Billo’s Caracas Boy’s y Los Melódicos y porque sin que nadie me enseñara sino por pura genética y sangre bailaba muy bien un joropo hasta incluso ganar concursos. Después descubrí que mí abuela que era tan rubia y tan blanca fue la mejor bailadora de joropo mirandino en sus tiempos mozos.

En fin, soy venezolana porque junto a Germán Carrera Damas soy optimista por historicidad, no por capricho. Porque hemos crecido rápido y a empujones y en consecuencia con demasiados desaciertos, pero lo que hasta ahora se ha braceado no puede ser en vano. Porque sí hay una Venezuela que representa y quiere el civismo y el respeto del hombre y la Ley. Porque venezolanos son también quienes están dispuestos a no dejarse llevar por un destino histórico trágico que nos llena de desesperanza y depresión. De quienes piensan que el rumbo está en nuestras manos y en el esfuerzo sostenido en el tiempo. Eso es también Venezuela. No importa cuanto nos tengamos que tardar, no importa cuantos errores hayamos tenido y tendremos. Lo que importa es que no hay historia ni fracasos que no podamos superar.

Por último esta reflexión resultado de una invitación en aula hecha por el Doctor Elías Pino Iturrieta no puedo dejar de dedicarla al propio invitador. A Germán Carrera Damas, Ramón J. Velásquez e Inés Quintero, y ofrecerla a todos los que marcharon el 11 de abril con la idea de formar parte en la construcción de un país distinto; a los que firmaron para el Referendum Consultivo y llevaron sus firmas en medio de machetes, amenazas y bombas lacrimógenas; a mí gente de la Plaza Altamira tanto civiles como militares; a los empleados de PDVSA grotescamente despedidos; a los presos, exiliados y perseguidos. A los medios de comunicación y comunicadores que no se doblegan ante las amenazas “por ahora” de una bota militar. A los que persisten en la existencia de sus partidos políticos y a los que crean otros nuevos, incluso a los que se niegan a formar parte de aquel que se pretende único; a los que decidieron ejercer su derecho a votar y a quienes decidieron no ejercerlo. Pero también a los que todavía creen que sus pesares les serán reivindicados por un Gendarme, el devenir de la historia sin duda alguna les dirá que ya no son Necesarios. Y a la Doctora Alaide Mazarri que en medio de sus reflexiones en estas horas aciagas de nuestra historia y recordando momentos vividos a sus ocho años con la entonces llamada Seguridad Nacional, se pregunta y nos pregunta hoy “¿en qué nos equivocamos?”

Venezuela soy yo: Democracia y Libertad.

Sara C. Sánchez Parra

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12 comentarios en “¿Por qué soy venezolana?

  1. Te felicito por tu escrito Kareta, en casi toda su larga extensión.
    Sólo dos deslices importantes:
    – La 8va estrella no es capricho de Chávez. Es una reivindicación de Bolívar que nunca se cristalizó. Es un reconocimiento a los héroes de Guayana que lucharon por este país, por su independencia, por su libertad. Esa libertad que te permite a ti y a cualquier venezolano hoy en día decir y escribir lo que quiera.
    – Juan Vicente Gómez fue un dictador, igualmente lo fue Pérez Jimenez. En sus regímenes dictatoriales hay montones de elementos fácilmente identificables a través de investigación objetiva que los hacen muy distintos al actual régimen democrático de Chávez, el cual ha sido legitimado a través de una serie de procesos electorales en los cuales se ha evidenciado su transparencia y seriedad y sobre todo se ha demostrado la existencia no negada de un grupo sumamente importante de personas quienes, con un buen liderazgo y una organización sana, pueden hacer una Oposición importante y exitosa en contra del actual gobierno teniendo la posibilidad incluso de cambiarlo por la vía democrática. Es cuestión de querer hacerlo y de trabajar en firme y siempre en el marco de la verdad y la paz que son argumentos incontestables para cualquiera.
    Saludos!
    Rei

    Kareta:Eso no lo escribí yo, al final está el nombre de su autora, y en cuanto a los errores que le encontraste estás en tu derecho, pero no eres nadie para decir que es como tu dices, respeta la opinión de la señora.

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  2. ¡Hola Karelia!
    Con lágrimas en los ojos luego de leer tu Post, con la nostalgia de la distancia y la impotencia de ver desde lejos lo que ocurre, con la esperanza de un pronto amanecer en la patria y con el orgullo de al ver a los estudiantes forjando patria, también termino sintiendo… ¡SI!, ¡SOY VENEZOLANO!
    Muchas gracias por tu mensaje que nos anima a soñar de una nueva Venezuela. Un beso enorme desde La Torre de Babel en el otro lado del charco,
    Tico

    Kareta:Yo no lo escribí, lo publiqué porque es muy bueno, el nombre de su autora está al final.

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  3. Pense que el articulo era de tu inspiracion, lo que no desdice de lo muy bueno que es.
    Una advertencia amiga, vaya preparando los macundales que ya CANTV esta filtrando el acceso a ciertas paginas web y me imagino que la tuya es candidata segura a ese bloqueo 😦

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  4. Como bien puede notar cualquiera respeto completamente la opinión del post que tu publicaste, sea que lo hayas escrito tu o cualquier otra persona.
    Los dos pequeños deslices que señalo en mi comentario no los digo yo lo dicen la historia y los hechos.
    Saludos!
    Rei
    P.D. Es bueno colocar comillas para señalar que se realiza una cita textual.

    Kareta:jajaja, pero si todo el escrito es de otra persona, abajo está su firma, osea que lo tenía que poner todo entre comillas!!

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  5. Hoy estoy mas despierto, nada malo con lo de macundales, me referia a que ibas a tener que cambiar el hosting del blog para eliminar el bloqueo. Uno piensa a las dos de la madrugada 😀 😀 😀
    Ya hoy dejo de funcionar el bloqueo. ¿Sera que era solo una prueba o se hecharon para atras porque la voz se corrio?
    El conflicto llega al mundo cibernetico anoche tambien atacaron la pagina de Mercal

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  6. KARETA QUE HERMOSO POST NOS HAS REGALADO QUE HERMOSO ESCRITO, ME PARECE EXCELENTE TENER ALGUIEN QUE ESGRIMA TAN ACERTADAMENTE LAS RAZONES POR LAS CUALES ES ORIUNDA DE ESTA PATRIA HERMOSA QUE NOS DEJÓ BOLÍVAR, QUE NOS REGALÓ EL BING BANG AL COLOCARNOS EN UNO DE LOS PAISAJES MÁS VASTOS DE ESTE PLANETA QUE LLAMAMOS TIERRA.

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  7. kareta , mascara , antifas o como sea , esta creo que es la tercera oportunidad que visito tu blog , esta muy bien lo que expresas , esa es tu forma de pensar y tu pensamiento tiene lugar en esta venezuela libre. La observacion o critica que quiero hacerte es que tienes que saber que cuando publicas algo te vas a encontrar con cualquier tipo de comentarios, favorables o no , de reflexion o de critica y la forma como le respondes a alguien que se tomo unos minutos de su tiempo para visitar tu pagina como lo es el lector Reiberto pienso que no es la manera , eso de decirle que no es nadie suena feo chama , lei su comentario y no hay nada en el que te haya estimulado a escribir esa frase despectiva.
    Saludos.y hasta la proxima visita…………….

    Kareta:Primero no conoces el origen de mi nick además que desconoces que los que me leen saben que mi nombre y apellido no es un misterio. Segundo Reiberto es un lector que creo ya tiene un año leyéndome y nuestras discusiones son acaloradas, además él me ha insultado muchas veces y aún él sigue participando en éste espacio porque a pesar de todo eso hace que mi blog consiga el equilibrio.

    Creo que caes en lo que criticas porque con el inicio de tu comentario no fuiste muy educado en mi opinión, además éste es mi espacio y creo que tengo ciertos derechos y más si es para defenderme.

    Una última cosa, yo digo lo que pienso, eso deberías entenderlo 😉

    Saludos!!

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  8. Ok . Saludos Kareta , esperaba tu comentario defensivo y me parecio muy bueno , algo chistoso (En el mejor sentido de la expresion ),y asi es , Tu dices lo que piensas , Yo digo lo que pienso.( Risas )

    Hasta la proxima visita………

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  9. Kareta

    Has hecho interpretaciones muy particulares sobre argumentos especialmente duros que he hecho en contraposición a argumentos tuyos y has concluido que han sido insultos.

    Pero yo no te he insultado. Mucho menos personalmente porque para empezar no te conozco en persona. Sólo a través de lo que escribes. Tu eres quien decides como tomas las referencias que se hacen hacia ti.

    Por otra parte una vez publicaste una frase mía como un insulto y por más vueltas que le di no encontré el elemento que objetivamente se pudiera considerar un insulto. Se trató pues de otra interpretación personalísima tuya.

    Por supuesto mucho menos he dicho que seas “nadie” o alguna otra descalificación peor cosa que si me has repetido en múltiples oportunidades y que a bien he procurado saltar para ir al meollo de las discusiones que es lo que me interesa a mi y supongo que a ti también.

    Saludos!

    Rei

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  10. Hola… Te felicito! Eres la persona que siempre estuve buscando para mi organizacion… Por sierto, se llama “Freedom Figthers” Que significa luchadores de la libertad… me inspire con un juego que se llama igual.. te lo recomiendo… El juego comienza en el año 2010 cuando los comunistas rusos ya han transformado latinoamerica en comunista.. osea eso nos incluye a nosotros.. por eso quiero que estemos en contacto para hacer un grupo rebelde que este en contra de la opresion impuesta por el Estado. quiero que luches a mi lado.. no en persona pero si por nuestro pais.. mi numero es 0424-732.86.92 y mi correo es k3v1n14@hotmail.com.. te felicito por tu blog.. eres aquella persona que nunca calla la verdad… La verdad es que solo tengo 14 años.. pero juro que luchare hasta la muerte por destruir por fin al comunismo.. talvez tenga 14 años pero no soy tan estupido y conformista como los demas… espero que nos conoscamos alguna vez..
    Att: “EL FANTASMA DE LA LIBERTAD”

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  11. esta muy bien esplicado todo pero la primera parte todos los venezolanos la savemos no es por criticar pero es acsurdo la primera partes de la lectura grasias por la informasion saludos a los tullos chao. con cariño eliana rojas a y otra cosa responde si quieres chao un beso

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