#HistéricosPolíticos en las redes

#HistéricosPolíticos

La etiqueta que está en el título la vengo usando en twitter desde hace más de un año, no recuerdo exactamente cuándo empecé pero si la razón, y a continuación enumero los cinco tipos de #HistéricosPolíticos que puedo identificar en las redes:

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La #Protesta inteligente

1779183_10152288098514468_1117637454_nAntes de entrar en materia quiero, más que advertir, confesar que lo que usted va leer también me incluye y que está escrito desde el yo, que no fue hasta que mi urbanización y mi hogar fueron atacados con gas lacrimógeno y perdigones que vine a tomar conciencia de esto y que no es más que una opinión que no ha sido sometida a validación científica alguna.

La Protesta Inteligente

O cómo aplicar otra forma de violencia

Así como en muchas ocasiones he señalado que la tolerancia puede ser una relación de poder, siento que durante los últimos años muchos de los conceptos que hemos construido como ciudadanos, como activistas políticos o como políticos… también han sido usados para someter, manipular o reducir al otro.

Parto entonces de mi confesión y admito que desde que se llamó a la calle, además de afirmar que no había objetivos ni estrategia, sugerí solapadamente que lo que se hacía en las protestas no era inteligente. Sumado a eso, tristemente, jamás dije qué cosa podía encajar en mi ese concepto y por ende creí que podía estar por encima de la gente que salía a la calle.

Cuando excluimos también somos violentos, cuando queremos usar conceptos como tolerancia o inteligencia para reducir al otro o para estar por encima de ellos, estamos usando la violencia, que para mi no es más que la cosificación de las personas ignorándolas, excluyéndolas o reduciéndolas, para así eliminar su dignidad. El “eres intolerante” o el “eres poco inteligente” sin dar alternativas, acciones concretas y sin quedarnos en las formas nos hace violentar al otro, aunque éste esté también equivocado.  Y la paz, creo yo, no podemos construirla sobre eso.

En algún momento muchos aplaudimos a Ucrania, pero la verdad es que aunque podamos calificar de inteligente el proceder de su oposición, la violencia también fue usada por ésta, aunque sepamos que se usó como ‘legítima defensa’. Para aclarar este punto me permití pedir la colaboración de mi colega Víctor Mijares, que en mi opinión es uno de los mejores analistas en política y seguridad internacional, para que nos explique este caso:

Ucrania es un país dividido. Pero no como Venezuela, sino dividido de verdad. El occidente del país se siente europeo y el oriente se siente ruso. Eso ha hecho que Ucrania tenga conflictos en el pasado, pero desde 2004 las cosas han empeorado.Rusia quiere reconstruir su imperio y necesita de Ucrania, pero los ucranianos del oeste quieren ser parte de la Unión Europea. El (¿ex?) presidente Yanukovich es prorruso y rechazó a la Unión Europea para formar parte de la Comunidad Económica que está construyendo su amigo Putin, el presidente de Rusia. Allí se encendió la vieja pelea de los ucranianos.

La desconfianza en el gobierno, y el control de las instituciones por parte del partido de Yanukovich, hizo que los líderes de la protesta tomaran las calles como primera opción. El control de la Plaza Maidán (la principal de la capital) se logró por medio de una presencia constante y el uso de la fuerza física. Los familiares y amigos ayudaron con comida, productos de higiene personal, ropa (mucha ropa para resistir temperaturas bajo cero) y comunicaciones. No se reportan alzamientos militares contra el gobierno, pero se presume que los manifestantes recibieron instrucción táctica. Un dato muy importante para entender el éxito de las protetas ucranianas es que todo se documentó. Fotografías y videos enviados en tiempo real al exterior le dieron una alta difusión al movimiento. Ucrania es un país estratégicamente muy importante, pero sin esta red de comunicación no habría sido tan fácil hacer que los gobiernos europeos presionaran directamente al gobierno. La oposición ucraniana, aunque no era gobierno, se comportó como tal y hasta tuvo su propia diplomacia.

Pero estas acciones tienen un costo. Hoy Ucrania está más dividida que nunca y con la amenaza de la venganza rusa. Las acciones políticas tienen consecuencias, y cualquier uso de la fuerza, aunque sea legítimo, debe estar acompañado de unidad y conocimiento sobre los posibles resultados y sobre cómo controlarlos.

Dicho lo anterior no puedo vernos en ese espejo mientras califico de “protesta inteligente” solamente lo que ven los extremos (marcha pacífica o guarimba) que no son más que formas. Debo entonces ser coherente y dejar de estar (des)calificando las protestas, de ignorar la legítima defensa y dejar de carecer de campos de acción concretos que nos alejen por completo de querer ser Ucrania.

Cada vez que pregunto qué es una “protesta inteligente”, además de acusarme de radical o “violenta” en muchos casos, asumen que estoy siendo sarcástica, cínica o crítica… me responden con formas básicas (volantes, pancartas, marchas, seguir trabajando…) con las que estoy de acuerdo pero con las que he, desde mi espacio, reducido o minimizado a otros y las que en estos momentos me parecen insuficientes como la definición de una protesta, manifestación o lucha inteligente. Admito que no tengo idea de cómo encontrar el fondo y de cómo defender nuestra libertad y derechos,  mantener a marchas pacíficas y al ciudadano que toca cacerola desde su balcón o al que está sin hacer ningún tipo de forma de protesta… alejados de la violencia.

A estas alturas creo que no hay una acción puramente inteligente aunque tengamos ‘la no violencia’ como punto en común.  Estoy clara que en muchos casos no vamos a poder evitarla cuando es la fuerza armada en primer lugar la que sale a la calle a “custodiar” las protestas. Por otro lado condenar la legítima defensa es por lo menos insensato de mi parte porque ¿qué otra alternativa tengo/tenemos?. Y es que cuando no vivimos el terror es fácil acusar de irracionales o violentos a los otros. El miedo es libre y en estos momentos no hay política ni políticos que lo contenga.

Por lo pronto, debo evitar creer que estoy por encima del otro si éste decide defenderse. Eso sí, de lo que estoy completamente segura es que estoy del lado correcto y de que no hay excusa para los que están cumpliendo las órdenes de superiores y reprimen, vejan o matan, no hay excusa para los civiles que amparados por los primeros o independientemente usan las armas para matar y no hay excusa para aquellos que aúpan este tipo de hechos porque están avalando la violación fragante de los Derechos Humanos que, por cierto, no prescribe. En un Estado verdaderamente democrático y con estado de derecho, la vida y la integridad física son inalienables y están por encima de cualquier ordenamiento jurídico o cuerpo de seguridad. Por ningún motivo se debe aplaudir o condecorar al hombre que tome la justicia en sus manos y menos si se escuda en la “defensa de la patria”.